lunes, 19 de mayo de 2014

No quería biberón

A los tres meses tenía que alimentar a mi chiquitín con biberón y se negaba a ello, compre miles de tetinas distintas, diferentes leches, y nada, se negaba a comer, yo sufría como una loca, se me iba a morir, el pediatra me decía que tuviera paciencia, pero yo era muy jovencita y paciencia muy poca. Un día se me ocurrió darle la leche con cuchara, le tenía que  tumbar en la cama y cucharadita a cucharadita meterle la leche, tardaba un siglo en darle de comer y no siempre lo conseguía y eso me desesperaba día tras día, le metía la leche en la boca y la tiraba, no sabéis lo que es eso si no lo habéis pasado, una tortura, para mi y para el niño también, a veces llegaba mi marido del trabajo y yo estaba todavía dándole la leche y llorando como como una loca, si seguía así se me iba a morir y yo le quería más que a mi vida.
Al final el niño fue siempre muy mal comedor y me costó muchísimo criarle, ahora tiene 30 años, mide 1;85 y es bastante delgado, pero afortunadamente ya come solo, pero me costó mucho, no creáis que no, ahora come de todo, diréis que es normal, pues no, no lo es, tengo otro  más pequeño que tiene 26 años y ese come muy bien, pero cuatro cosas y cuando digo cuatro, es que son cuatro, no exagero nada, debe ser que la maldición que me echó mi madre cuando yo era joven y no comía surgió efecto....me dijo, "si algún día tienes hijos y comen como tú, vas a saber lo que es bueno", por lo que se ve yo tampoco era muy buena comedora.

Pasan los días

Poco a poco van pasando los días y tu te encuentras hecha unos zorros, te ves fea, más gordita, y eso que yo cogí poco peso y ya de por sí era delgada, pero ya no tenía el tipo de antes, ojeras, el pecho que parece que te va  a estallar y todo el día cuidando del bebé, ya no hay otra cosa en tu vida, solo bebé, bebé y más bebé. Todo el mundo dando consejos sobre lo que es mejor para el niño y para ti, te vuelven loca porque tu quieres hacer caso a todo el mundo y no sabes muy bien como actuar, así que cogí una pequeña depresión, depresión que nadie notó y menos mi querido esposo, me notaba triste, rara y como se piensa que es el centro del universo y tiene el ego muy subido se pensaba que era por él, pues si, un poco si, pero no por él, sino por tener menos sensibilidad que un estropajo de esparto. Parce ser que las mujeres estamos hechas de hierro y  que nuestras hormonas siempre revolucionadas no nos afectan, pero no es así, no traen locas y ellos, los maridos, amantes, se piensan que es que estamos un poco locas, ya me gustaría a mi verlos en ciertas situaciones, a ver como salían adelante, pero menos mal que tenía a mi chiquitín, lo que iba a ser a partir de ahora el motor de mi vida y por lo que luchar.
Se criaba bien, mamaba mucho y dormía también muy bien, y a medida que pasaban los días espaciaba más las horas entre toma y toma, incluso  a veces le tenía que despertar, pero a los tres meses de dar a luz empecé a inquietarme, no me venía el periodo y ahí empezó un poco mi gran tragedia, tragedia que al cabo del tiempo me di cuenta que no era tal, pero que no supe gestionar bien. Me dijeron que a veces mientras das el pecho se te corta el periodo, pero yo estaba muerta de miedo, así que decidí darle biberón y así esperar a ver si me bajaba el periodo y ahí fue cuando lo estropee todo, y me bajó, si, me bajó el periodo, peo el niño se negaba a tomar biberón, era imposible meterle la tetina en la boca, he de decir que no quiso nunca chupete, así que ahí empezó mi gran odisea, alimentar a un niño que no quería biberón.

domingo, 18 de mayo de 2014

Llegó el bebé

Como os comentaba en la entrada anterior, después de meses de espera, de incertidumbre y de ilusión, llegó el día del nacimiento, y yo no se vosotras, pero yo estaba aterrorizada, no sabía que hacer con él, yo no tenía hermanos pequeños, ni sobrinos ni nada que pesara menos de 20 kg, a mi no me pareció pequeño, me pareció pequeñísimo, madre mía, ¡si no sabía ni como cogerlo!, menos mal que recien te estrenas como madre, estás 3 días en el hospital haciendo las prácticas de becaria, no era difícil, lloraba y llamabas a la enfermera y ella te lo atendía, super sencillo, tu solo le dabas el pecho, eso era coser y cantar, no cambias pañales, si llora te lo atienden, aquello era un lujo, pero llega el día que por fin te dan a tu bebé, ahí llegan los problemas, no sabía ni como ponerle el pañal, os recuerdo que los primeros pañales que yo puse eran de tela, aquello se movía por todos lados, y con un miedo tremendo de no arrancarle el trocito de tripa del cordón umbilical, pensaba que se lo iba  a arrancar y que el niño se iba a desangrar, así que imaginaros el panorama, he de deciros que yo fui madre con 23 años, no es que fuera una niña, pero si bastante jovencita, y de ahí mi inexperiencia y me miedo.
El niño se me adelantó 20 días y nació con 2,600 kg, como dije, pequeñísimo, pero claro, el más bonito del mundo, ¿o no?, y ¡que me digan lo contrario!
Al tercer día me dieron de alta y me llevé a mi hijo a casa, y yo como buena hija, quise que mi madre disfrutara del primer mes de mi hijo, así que me fui a casa de mi madre y así de paso embarqué a mi madre en su papel de abuela, digo yo que ella también tendría algo que hacer, para eso era su abuela.
Los primeros días fueron difíciles, y menos mal que tenía a mi madre que sino, no se que habría hecho. El niño se despertaba cada tres horas día y noche para mamar y como nació tan pequeño me dijo el médico que le diera de mamar cada vez que lo pidiera, y lo pedía, vaya si lo pedía, no perdonaba ni una hora así que imaginareis como tenía yo las ojeras, parecía un oso panda, porque entre que tienes que dar de mamar, que eructe, que te limpias los pezones y cambias al bebé, pues pasaba por lo menos una hora y a las dos horas vuelta a empezar, y así por más de dos meses que a mi me parecieron dos siglos. Y cambiarle pañal toda una odisea, menos mal que ahí entraba la abuela, a mi me daba pavor el cordón umbilical y hasta que no se le cayó, ni le cambiaba ni le bañaba, eso era tarea de mi madre, de desde aquí se lo quiero agradecer aunque ya no esté entre nosotros.

Hijos

Mamás sufridoras, me uno a vosotras  en esta carrera tan complicada como es la educación de nuestros hijos, no es fácil la tarea pero tampoco un imposible, cuando tenemos al bebé por primera vez  en brazos, cuando nos lo da el médico, toda la incertidumbre, la alegría y la ilusión por la llegada de ese pedacito de carne se convierte en un "Dios mío y ahora ¿que hago"?, pues fácil, quedarte con él, asumir esa responsabilidad de por vida y sobre todo paciencia, mucha paciencia, los niños son unas cositas tan encantadoras como demoníacas, si, demoníacas, con sus caritas de no haber roto un plato en su vida, pero con otra cara, la del berrido, y lo peor, ¿por qué lloran?.....te mueres por saberlo, no sabes si tiene hambre, si tiene sueño, si no lo tiene, si está mojado, si le pica algo, tu solo sabes que llora y le das de comer, le cambias el pañal, le metes en la cuna, le rascas y sigue llorando, si, ya sabemos que es la única forma de expresar sus necesidades, pero ¿por qué unos lloran más que otros si todos tienen las mismas necesidades?....ehhhhh, qué me lo expliquen...así que pasan de esa carita inocente que te lo comerías a besos a esa cara demoníaca que solo te queda rezar para que pare pronto.
La cuestión es que, una vez que nace nuestro querido hijo, empieza nuestra carrera......la de ser madre para toda la vida, si, toda la vida, aunque tengan 50 años, serán tus hijos y toda la vida pensando en ellos, ya dejaste de ser tú, para ser la madre de tal o cual, pierdes tu identidad, vives para ellos,  trabajas para ellos, cocinas para ellos, limpias para ellos, y lo único que haces que no sea para ellos es morir, y a veces en el intento.
Con todo esto no quiero decir que no se disfrute con ellos y de ellos, que si, que se disfruta, sobre todo cuando se han dormido y te dejan dormir unas horitas....¿quién dice que la felicidad no existe?, ahí es cuando ves que Dios existe y hace milagros, llega la noche y por unas horas, no muchas, puedes disfrutar limpiando todo lo que han manchado, disfrutar esterilizando y  haciendo biberones , lavando ropita que anda que no se manchan, y si ya quieres disfrutar del todo y llegar al orgasmo, no compres pañales desechables, compra pañales de tela y lávalos a la mano, ¡llegarás al éxtasis!. Esto de los pañales evidentemente es una broma, pero amigas, a mi me tocó hacerlo con mi primer hijo, todavía no habían salido estos maravillosos pañales  que solo hay que meterlos en una bolsa y tirarlos, aquello era otra cosa, aquello era un sin vivir, todo el día lavando pañales y ¡ay como lloviera!, los tenías que secar soplando.